… Y al final

Antes que nada, algo de lo que he escuchado al escribir esto para que lo escuchéis mientras leéis.

A las 2:58 de la mañana no me siento cansado aún. No me encuentro como para irme a la cama. Ya ha entrado bien la madrugada del jueves y aunque a las 8:30 sonará el despertador no puedo parar de pensar en la situación desde dos puntos de vista. Por un lado estoy preparando una mochila para las que van a ser las más largas vacaciones que he tenido. Me voy a una zona de envidia, el sur de México; Chiapas, Oaxaca y la Península del Yucatán.  El plan además es sencillo y para disfrutar: salir con un mapa y unos lugares marcados y empezar a moverse sin prisas ni reservas, junto a unos cuantos individuos que ya se han ganado un lugar importante.

Si todo lo anterior suena de maravilla, súmale que hoy presenté mi último examen y acabo de librarme de tantos parciales, trabajos y presentaciones. Vamos, que es como para pensar que ahora estaré saliéndome de la pelleja. Pues a pesar de todos los pesares (o, mejor dicho, de todos los regocijos) no deja de saberme algo amargo este momento. Ha llegado la hora de decir adiós a todo. A la ciudad, a la casa, a mi familia de acogida, a los compañeros de clase, a las hormigas acompañantes, a las montañas, a las camionetas del ejército (bueno, a éstas no del todo)… El intercambio llegó a su fin. Y ha sido bueno. Demasiado. Tanto que puedo apostar a que lloraré como una nenaza con las despedidas que voy a tener en este mes.

Pero también voy a disfrutar como un pequeñajo lo que me queda en este país. Ya lo creo. Intentaré sacar ganas de alguna parte y contar algo de lo que voy haciendo.

Hasta que llegue ese momento.

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Un tipo extraño

16/10/2010

“A falta de 30 minutos para que llegue la hora oficial de inicio del concierto, inexplicablemente el Auditorio Banamex está prácticamente vacío.

Bueno, realmente sí hay una explicación; esto es México. Y no es porque aquí no se siga a Bunbury, que anoche era prácticamente imposible encontrar una entrada y sólo quedaban las más alejadas y escoradas. Es porque aquí el tiempo es algo que depende de la gente. En los países de cultura occidental el tiempo maneja la vida de las personas mientras que aquí cada cual vive a su antojo sin preocuparse demasiado por el horario o el mañana.

Es la primera vez que voy solo a un concierto, pero lo voy a disfrutar como el que más. Supongo que ir solo no está muy bien visto. Justo a mi lado se acaba de sentar una pareja y la chica debería ir pegada a mí según su entrada, pero el novio me ha mirado y ha visto un individuo solitario, con calcetines de diferente color y un poco loco (al menos los suficiente como para llevarse una libreta a un concierto para escribir mientras espera hasta el comienzo =D). No ha necesitado palabra alguna, con un suave toque en el antebrazo le ha indicado que sería él, en un gesto de valentía y, quizá, de sacrificio amoroso, el que iría sentado a mi lado.

Y bueno… parece que esto se va animando. La gente va llegando a falta de 15 minutos para la hora acordada. Ya se huele el ambiente.

Y sí, es verdad que, ahora que lo pienso, tengo un poco una pinta rara escribiendo esto. Al igual que siempre, la culpa de todo la tuvo Yoko Ono… o, en su nombre, Nieves López, por partida doble. Por invitarme al concierto y por decirme que apunte las canciones. Ajá.

The show must go on.”

Set List

LAS CONSECUENCIAS
ALGO EN COMÚN
DE TODO EL MUNDO
FRENTE A FRENTE
LOS HABITANTES
ENGANCHADO A TI
EL EXTRANJERO
IRREMEDIABLEMENTE COTIDIANO
EL RESCATE
HAY MUY POCA GENTE
IBERIA SUMERGIDA
QUE TENGAS SUERTECITA
SÓLO SI ME PERDONAS
SÁCAME DE AQUÍ

INFINITO
APUESTA POR EL R´N´R
————————–
EL HOMBRE DELGADO
EL ANZUELO
LADY BLUE
————————–
LO QUE MÁS TE GUSTÓ DE MÍ
BUJÍAS PARA EL DOLOR
EL VIENTO A FAVOR

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Qué malo es acostumbrarse…

…Y qué rápido se pasa el tiempo cuando lo haces. Hace nada estaba hablando de primeras impresiones y antes de que me haya podido dar cuenta estoy a punto de cumplir un trimestre en esta ciudad. Desde hace mucho no he escrito nada aquí, y no precisamente porque no haya pasado nada. Una vez acomodado todo se enfría un poco y se pasa de la emoción y la “sobredosis de sensaciones” a la vida normal, y hablar de eso suele darme bastante pereza…

Hablemos de mediados de septiembre, cuando 9 individuos nos lanzamos al centro del país a nuestra propia ventura en lo que, para mí, fue un punto de inflexión en este intercambio; encontramos la columna vertebral mexicana (que no el corazón, que lo reservo para el último mes). También se me volvió a quedar claro que, por unas cosas o por otras, cuando conoces gente mientras viajas los lazos que se crean son diferentes, y esas personas son muy especiales… ¿Por qué? Supongo que un poco por mi culpa propia, del clásico atontamiento mental que se tiene cuando uno vive en el sitio en el que está acostumbrado. La primera mirada es la que vale (como ya nos enseñaron las madres, y los Héroes… volveré a ese tema luego…), y cuando vas dando vueltas conociendo lugares, ese empanamiento desaparece y se abren los sentidos para tratar de absorber mejor la brutal cantidad de detalles que nos mandan contínuamente. Y por supuesto también tiene que ver el mundillo que me estaba empezando a saturar allá por el sureste español; no necesitáis nombres, sabéis quienes me conocéis a qué deleznables y rastreros individuos de personalidades esperpénticas me estoy refiriendo.

Siguiendo por donde iba, fue una semana demasiado buena como para que yo sepa contarla. Por todo, por los compañeros de viaje, por los lugares, por la forma de vida allí, y por tantas otras cosas.

 

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Y bueno… como decía, ya acostumbrado a la vida de aquí. Algo típico de mí es que conozco a muchas más gente de la que puedo asimilar y luego me llevo sorpresas, como que una muchacha de intercambio que va a clase conmigo y a veces se sienta a mi lado y una chica del club de montañismo con la de vez en cuando hablo son en realidad la misma persona (zurdo, por si tienes curiosidad, me dí cuenta a los dos meses). También, alguna vez saludo a alguien y tenemos el clásico intercambio de frases sin tener ni idea de quién es. Mantengo las costumbres.

Otro tema es el de la inseguridad. Ultimamente la cosa está poniendose más seria y desde el Tec nos han ofrecido a los internacionales volvernos a nuestros países si nos sentimos inseguros y terminar el curso a distancia. Si una universidad en la que la base de su sistema es la asistencia a clase y el trabajo diario ofrece esto debe de estar pasando algo, con eso os hacéis una idea. No puedo decir mucho yo la verdad, que está prohibido. Eso sí, estoy demasiado bien aquí como para irme.

También os digo que por rachas me entra morriña. Hay días que me los paso enteros acordándome de todos. De las miles de noches en el local de ensayo-carnicería y todas las fiestas en bachiller, de los mus de 6 horas, la sala b, el parque oscuro, la les paul, Marruecos, Santiago, Dinamarca, Estambul, de la noche de antes del concierto de extremoduro o de la última noche del verano de 2005, las fiestas sorpresa, el punto…

Además hoy es demasiado fácil mirar hacia atrás. El 27 de octubre de 2007 estuve en el mejor concierto que jamás veré. Y ya sabéis lo que es la música para mí, lo que significó que, después de pasar años sabiendo que jamás vería al que yo considero el mejor grupo de rock en español porque su reconciliación era imposible, anunciaran una gira de 10 conciertos. Dormir en la calle para conseguir las entradas fue un verdadero placer. Disfruté durante 3 horas junto a otras 100.000 personas del que, hasta ahora, ha sido el último concierto de los zaragozanos.

 

Y con eso me despido. En menos de 24 horas estaré tomando un avión hacia Mazatlan, en el Pacífico, para pasar un buen fin de semana. =)

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Primeras semanas (3ª parte: La vida en el Tec)

Bueno… ya a estas alturas el título de “Primeras semanas” se queda un poco escaso, y es que ayer cumplí mi primer mes en este país. Así, muchas cosas han pasado ya a la rutina diaria, empezando por las clases.

Digamos que aquí las cosas funcionan bastante diferentes a lo que estoy acostumbrado en Murcia. Básicamente es como volver al instituto. Hay que ir a clase, sin llegar tarde, está prohibido decir palabrotas, mandan deberes, hay muchos exámenes parciales, al profesor se le llama “profe” y se huele un ambiente algo cargado de hormonas… Aunque no por eso quiero que os hagáis una idea equivocada, ya que la parte positiva de su sistema es demasiado grande. Por parte de los profesores, las clases están mucho mejor preparadas de lo que, por desgracia, estoy acostumbrado a ver en nuestra España. Clases pequeñas (máximo 25 alumnos), con el foco de atención puesto en el aprendizaje y la participación del estudiante.

Supongo que el plan Bolonia busca conseguir algo así, claro que para eso lo que se necesita es, además de la voluntad impuesta a la comunidad universitaria por los que gobiernan, dinero… y mucho. Aquí, hay que pagar una matrícula de unos 7000 dólares para estudiar un semestre. Mientras en España nos sabe mal pagar 800€ por todo el curso, una muchacha mexicana (por cierto, ingeniera química) que va a estudiar durante los siguientes dos años un máster en Bilbao me cuenta lo barato que a ella le va a salir su posgrado. Tendremos que esperar un tiempo para ver cómo acaba la cosa con el nuevo plan… aunque tampoco debemos tener motivos para preocuparnos demasiado. Aquí tienen laboratorios con microrreactores, HPLC y todo lo que queramos, sí, pero como ya bien nos dijo D. José Luis Gómez en la cena de graduación, nosotros estamos muy bien preparados y en cuanto a los conocimientos no tenemos que preocuparnos. Nuestra base es suficientemente buena como para seguir adelante con el siguiente paso.

Tres de las asignaturas que estoy cursando son de Ingeniería Química. La otra es Cultura de México. Ésta se presenta bien interesante. Las clases de hora y media se me pasan demasiado rápido. Historia, costumbres, lugares, gentes… Todo desde un punto de vista general para intentar acabar con las generalidades, tan comunes y necesarias para las personas, pero deleznables por los efectos excluyentes de la gran diversidad existente que en nuestra mente causan. Además, en una misma clase coincidimos personas de 9 países distintos, así que no sólo de cultura mexicana se trata.

En el Tec hago alguna cosa más, además de ir a clase. Los jueves y viernes por la tarde tengo una hermosa cita con el club de ajedrez. Oficialmente de 19:00 a 20:30, aunque ya varias veces he salido pasadas las 21:30. Se podría decir que es un grupo de amigos (bueno, más bien unos pocos amigos y otros muchos desconocidos) que se juntan para jugar un ratillo. Hay un profesor al que puedes retar o pedir que te explique cosas, pero yo no suelo hacerlo, así que no te asustes Mario que no voy a aprender demasiado.

También me he apuntado a natación con la esperanza de aprender por fin algo de técnica, y más me vale que así sea porque aquí por este tipo de cosas te ponen nota, y si faltas mucho, aunque las clases sean gratuitas, te obligan a pagar una multa de 35 €!! Órale!!

Y, para acabar con lo mejor, os recuerdo que soy uno más en el Club de Montañismo del Tec. Soy un Trepacerros. Sí, al principio suena extraño para un español lo de Trepacerros, aunque a mí, tras tres salidas, me suena a gloria. Conocer paraísos, paisajes jodidamente buenos, hacer deporte en la montaña… y lo mejor de todo, la gente que ahí se conoce; maravillosa. Ahora sólo puedo sentirme tremendamente agradecido al pasado Pedro que decidió apuntarse al club y a la pasada Nieves López que, sin saber lo que venía por delante, me regaló unas botas de montaña. Cada domingo por la noche me voy a la cama con mucho sueño, un dolor de piernas que roza lo insoportable, la piel quemada, alguna pequeña herida y una sensación de felicidad y satisfacción 100 veces más grande que todo lo anterior.

Y con esto me despido, hasta la siguiente. Y a ver si dejáis más comentarios, que luego bien os gusta protestar diciendo que no escribo, =). Un abrazo!

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Primeras semanas (2ª parte: La juerga)

¿Cómo va la cosa pendejos?

Siguiendo el hilo por donde más o menos me lo dejé, en el grupo de amiguetes predominan los hispanos, con Jose (el que va de negro al fondo) a la cabeza en los campeonatos de chistes, en su gran mayoría bastante malos. Aunque los muchachos de Austria son también unos cachondos, y está bien tener nuevas experiencias con las bromas internacionales.

El ambiente que había en la Universidad nada más llegar incitaba totalmente a pegarse cada fiesta del copón; más de 1.000 estudiantes internacionales ansiosos por conocer gente, salir, beber tequila… y yo caí irremediablemente en la tentación, menos mal que para eso la vida está barata por aquí. En dos semanas hemos celebrado dos cumpleaños, ido un par de veces al karaoke, descubierto antros, ido a un concierto, estado en dos fiestas diferentes de esas de las películas, con música en directo, cientos de personas (y cuando digo cientos, hablo de que en el evento de facebook había más de 800 personas diciendo que iban!!) abarrotando la casa (y toda la calle porque no cabían más dentro)… y por supuesto las fiestas en casa.

Aquí tenéis a mi colega Bruna preparando su receta mágica Caipiroska con los Austriacos; mi compañero de habitación David y Martin (supuesto doble de Mario) en plan fantasma:

Otra foto donde salgo espléndido:

En esta, podéis comprobar como los viejos trucos siempre funcionan (eh Zurdish!):

Y bueno, eso más o menos ha sido todo en esta sección. Próximamente se publicará un nuevo capítulo.

Saludos!!

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Primeras semanas

Antes que nada, me disculpo ante todos ustedes por la demora en mis publicaciones. La verdad es que durante estas dos semanas que llevo aquí me ha costado encontrar el momento para pararme a escribir algo, señal de que estoy bastante activo por aquí. Voy a resumir estos 17 días… aunque necesitaré varias entradas…

Llegué por la tarde, jueves 29 de julio. Después de conocer a la familia (un matrimonio y dos hijos de 21 y 23 años) fui a dar una vuelta por la Universidad: Tec de Monterrey. Ya me esperaba algo así, pero al verlo de cerca sentí mejor el contraste entre el Tec y cualquier otra universidad en la que he estado. Simplemente, ahí dentro huele a dinero. Para muestra…

Esa misma noche Alex (uno de los hijos de la familia con la que vivo, el otro es Jorge) me dijo que iban a estar tomando unas “cheves” (lo que luego resultaron ser unas birras) en el patio de atrás de la casa con un colegas y que si me apuntaba… cómo negarse! Fue un buen comienzo y aunque supuestamente tengo prohibido beber alcohol en la casa la verdad es que la familia se está portando y hay buen rollo.

Monterrey es una ciudad que no tiene mucho para ver… digamos que no tiene nada que ver con el auténtico México, aunque eso no significa que no sea interesante. Excepto en el centro, donde hay pisos grandes y edificios antiguos, casi sólo hay casas. Y tiene casi 4 millones de habitantes, así que intentad haceros la idea de cómo de grande en extensión es esto. Si evitas las avenidas principales, el ambiente es el de un pueblo, con mucha tranquilidad, se anda por el medio de la calle, sin mucho ruido… Y por otra parte, tengo que decir que en parte me recuerda a Marruecos, sobretodo en cuanto a cómo son las tiendas, puestos por las calles, bares para comer… aunque un poco “más nuevo”.

Al domingo siguiente estuve con Jorge, el otro de los hijos, en un ensayo de unos amigos suyos que tienen un grupo de reggae. Conforme pasaba la tarde y la cerveza la cosa fue mejorando y cogí la guitarra un rato y estuvimos tocando cosas… la verdad es que me lo pasé como un niño.

La semana que empezó el lunes 2 de agosto era la de bienvenida a los estudiantes internacionales; vamos, conocer a un montonazo de gente y salir demasiado. La verdad es que esa semana nos pegamos unas cuantas fiestas bien guapas. Y durante esos días,  se formó el grupillo de gente con la que paso más tiempo:

Y bueno, me estoy dando cuenta de la hora que es (22:50) y de que me tengo que levantar a las 5:30 de la mañana. Sí, a las 5:30, un domingo. Es que estoy empezando una nueva vida, con nuevas costumbres: Latinoamérica me está cambiando. Que no! Que es broma! Lo que pasa es que me he apuntado (junto a mi compañero de habitación David, de Austria) al club de alta montaña del Tec y mañana tenemos nuestra primera salida. Vamos a subir a una montaña de 3700 metros de altura… así que necesito descansar bien y que algún dios benévolo me eche una mano. Seguiré contando cosas… Me despido con una última foto de este jueves noche.

Saludos!!

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El viaje

Sólo por tenerlo todo aquí, dejo el correo que envié nada más llegar:

Cómo va la cosa pinches pendejos!!

Hace unas 7 horas que mi vuelo (tercero en dos días) aterrizó por estas hermosas tierras montañosas, dejándome sano y salvo.

El viaje, la verdad, es de esos de los que terminas hasta los P _ _ _ _    C _ _ _ _ _ _ Es broma. En 35 horas más o menos, me he pasao 16 subío a varios aviones (unos gigantes, como si fueran molinos de viento, y otros diminutos cual molino de viento), y las restantes aperreao, vagabundeando por los aeropuertos internacionales. Lo mejor fue tirarse una noche entera sentao en una silla intentando dormir en las posturas más retorcías que se me ocurrían, pa despertarme 1 minuto después y buscar una nueva…

Cambiando de tema, lo de los yankis es la ostia! están totalmente acojonados con el terrorismo. Lo de que me fueran a interrogar sobre lo que llevaba en la maleta me lo esperaba, incluso que me quitaran la comida (salchichón de la matanza, jamón…). Cuando me tomaron las huellas dactilares (y digo las huellas, las 10!!) y también la pupila… ya parecía otra cosa aquello. Jejeje… pero anda que yo también, me puse un poco cazurro, aunque supongo que sería ya por el cansancio que llevaba porque ahora lo pienso y no me explico cómo me dió por ahí… Resulta que se pasan la vida diciendo por los altavoces que cuidado, que nadie se deje el equipaje abandonado, que desconfíes de los extraños, que no lleves el equipaje de nadie… pos a mitad de la noche, me levanto yo atolondrao perdío con ganas de ir a mear y, de las dos maletas que tengo, una la dejo en la silla en la que estaba sentao (total, si no va a pasar nada) y después de andar un rato con la otra, se la ofrezco al primer ciudadano indefenso, casto y puro al que veo para que me la guarde y me la cuide. El tío me dice que no, que me la lleve yo (y yo me voy pensando que el tío era un soso) y cuando vuelvo del servicio me encuentro a dos policías al lao de mi maleta abandonada y con el ciudadano indefenso, casto y puro dando vueltas por allí (chivato) Risa … en fin, menos mal que con regañarme un poco y un par de cachetes en el culo (en sentido figurado) se quedaron contentos los señores agentes. La verdad es que ahora que lo pienso, después de que me despertaran los altavoces 372 veces diciendo que cuidao con el equipaje y con coger equipajes de extraños, la única explicación que encuentro a lo que hice es que cuando no duermo… estoy espléndido.

Bueno, os dejo, que voy a tomar un poco el fresco con los colegas de mi nuevo amigo Alex (parece majo).

Otro día sigo, saludos!

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